FICHA DEL ASCENSO AL MIRADOR DEL AMOR DE VÍCAR
- Distancia: 6,5 km
- Desnivel acumulado: 250 m.
- Duración: 3 h aprox.
- Tipo de camino: Sendero, camino y carretera.
- Población más cercana: Vicar.
- Dificultad: Media.
- Información adicional:
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DESCRIPCIÓN DEL ASCENSO AL MIRADOR DEL AMOR DE VÍCAR
Esta atractiva y corta ruta parte del núcleo de Vícar y nos conduce hasta el Mirador del Amor, en un recorrido que combina arte urbano, naturaleza y excelentes panorámicas.
Comenzamos callejeando por las estrechas calles de Vícar, adornadas por grafitis. Desde allí nos dirigimos hacia la Pocica de la Virgen, donde encontraremos una pequeña cascada. A continuación, se inicia la subida por el conocido como Calzada Romana, un trazado tradicional que gana altura hasta alcanzar el Mirador del Amor, llamado así por el gran corazón instalado en el lugar. Desde este punto disfrutaremos de amplias vistas sobre el valle de Vícar y el mar de plástico del poniente de Almería. Durante el descenso, merece la pena acercarse a un collado cercano con vistas a La Envía y el golfo de Almería.

Punto de partida: Vícar
Podremos a llegar a Vícar tomando la salida 805 de la Autovía A7. Siguiendo las indicaciones la carretera, haciendo unas curvas, nos irá internando en un pequeño valle hasta que lleguemos a esta población. Podremos dejar el vehículo en una explanada que han habilitado como aparcamiento en el borde del pueblo, una vez hayamos pasado la plaza del Ayuntamiento.
La Villa de Vícar conserva el encanto de los pueblos de la Alpujarra. Asentada en la ladera de la sierra de Gádor, su casco antiguo se caracteriza por calles estrechas y casas blancas. Este ambiente tradicional contrasta con la zona más moderna, a unos kilómetros, conocida como Puebla de Vícar, desarrollada gracias a la expansión de los invernaderos.
El Ayuntamiento ha impulsado un proyecto de arte urbano. Fachadas y muros de este casco histórico se han llenado de murales y grafitis. En cada edición se selecciona una temática, como películas o mitología griega, e invita a artistas a intervenir calles y plazas.

Callejeando por Vícar
Desde el aparcamiento nos dirigimos hacia la plaza del Barranquillo, donde se encuentra el bar Villanueva, el único del casco histórico. Este puede ser un buen punto para tomar algo antes o después de la ruta.
Continuamos por la calle Real, recorriéndola con calma para disfrutar de los murales y grafitis que decoran las fachadas.
Llegamos así a la plaza del Cerrillo, donde encontramos un mirador que ofrece una panorámica sobre la vega y el valle de Vícar. Al fondo se extiende el “mar de plástico” de los invernaderos del Poniente almeriense.

Desde este punto ascendemos hasta la iglesia fortaleza de San Benito, un templo del siglo XVI que cumplía una clara función defensiva frente a las incursiones berberiscas. En su exterior destaca la torre fortificada.
Sendero del Comino
En la parte alta del pueblo encontramos un transformador eléctrico, también decorado con un llamativo grafiti. Debemos rodearlo por la izquierda para comenzar el ascenso por una estrecha carretera que gana altura.
Al llegar a una curva, abandonamos el asfalto para tomar una senda que parte a la derecha: es el sendero del Comino. Este trazado recupera antiguos caminos tradicionales utilizados por los vecinos de Vícar para acceder a sus cultivos, subir a la sierra o desplazarse hacia otros pueblos.
La senda asciende con curvas entre antiguas paratas, sostenidas por balates construidos con la técnica de la piedra seca, un elemento etnográfico muy característico de Almería. Durante un tramo caminaremos junto a un viejo muro de piedra. Más adelante, el muro comenzará a separarse hacia nuestra derecha.

Unos 100 metros después, debemos abandonar esta senda realizando un giro de 90 grados hacia la derecha para iniciar un descenso que nos introduce en un paso entre dos muros de piedra.
Barranco del Cura y Pocica de la Virgen
Descendemos por el amplio espacio que queda entre los dos muros, avanzando en diagonal hasta acercarnos al muro situado a nuestra izquierda. En él encontraremos una abertura por la que continúa el sendero.
Pocos metros después de atravesarlo, la senda desemboca en un camino que debemos tomar hacia la derecha para seguir bajando. Tras describir un par de curvas, abandonamos de nuevo el camino y tomamos un sendero que parte a nuestra izquierda.
Este sendero nos introduce en el barranco del Cura. Al principio avanzamos por un espacio relativamente amplio, caminando junto a un cañaveral, pero poco a poco las lomas del barranco se van cerrando y el paso se estrecha. Llegado un punto tendremos que adentrarnos en el cañaveral, atravesando un pequeño túnel natural formado por las cañas, y cruzar el arroyo para pasar a la otra orilla.
Al otro lado encontramos una corta senda empedrada que ascendemos apenas unos metros, ya que enseguida tomaremos otra senda a la izquierda que vuelve a acercarnos al arroyo y a las cañas. A lo largo del recorrido veremos varios corazones pintados en las rocas que nos servirán de referencia para seguir el camino.
Un nuevo túnel de cañas nos obliga a avanzar muy cerca del agua, e incluso a mojar las botas al cruzar el arroyo. Tras caminar unos metros junto al cauce llegamos finalmente a la Pocica de la Virgen, un rincón escondido y lleno de encanto. Aquí encontramos una pequeña poza alimentada por una cascada y un banco situado sobre una roca, perfecto para hacer una pausa y disfrutar de este peculiar rincón.

Tras la visita regresamos sobre nuestros pasos hasta la senda empedrada que habíamos dejado antes. Esta vez sí completamos la subida. El sendero describe una amplia curva de 180 grados y comienza a avanzar en paralelo al barranco del Cura, aunque ahora lo hace por una cota más elevada.
Continuamos entre antiguas terrazas de cultivo hoy abandonadas. En este tramo la senda se divide en dos: debemos seguir por la derecha, en dirección a la era del Cortijo de la Fuente del Barranco, hasta la que nos conduce el camino y que también podremos visitar durante la ruta.

Calzada Romana (Supuesta)
Desde la era continuamos por un sendero que bordea un cultivo y nos conduce hasta un camino más ancho que asciende hacia nuestra izquierda, encajado entre dos pequeños muros que delimitan las parcelas agrícolas.
El camino gana altura en línea recta durante unos 100 metros hasta alcanzar un cruce en forma de Y. Debemos seguir por la izquierda, donde encontraremos una señal con el texto “Calzada Romana Vícar S. I d.C.”. No obstante, existen dudas sobre este origen romano, siendo más probable que se trate de un antiguo camino de época medieval.
Sea cual sea su origen, este histórico trazado nos sirve hoy como vía de ascenso hacia el Mirador del Amor. La subida comienza de forma suave, aunque poco a poco va aumentando su pendiente. Tras un par de curvas alcanzamos un pequeño paso encajado entre laderas, una especie de corto desfiladero donde el camino describe varias revueltas. En este tramo aún se aprecian indicios de un antiguo empedrado.

Superado este paso, el camino vuelve a abrirse y el aumento de altitud nos permite disfrutar de una perspectiva cada vez más amplia y elevada del valle de Vícar.
El sendero continúa con un par de nuevas revueltas hasta llegar a un cruce. Aquí tomamos la senda de la derecha, que avanza acercándose progresivamente a la carretera que comunica Vícar con el collado del Retamar y con las localidades de Enix y Félix.

Al llegar a la carretera encontramos otro cartel que vuelve a señalar el trazado como calzada romana. Con precaución, cruzamos al otro lado para continuar por el camino, que asciende ahora en un corto tramo recto. Poco después, al encontrar una nueva señal de la calzada romana, abandonamos el camino por la izquierda para dirigirnos hacia el Mirador del Amor.
Mirador del Amor – Corazón del Poniente
El Mirador del Amor de Vícar es uno de los puntos panorámicos incluidos en la Ruta de los Miradores de este municipio. Se sitúa en mirador desde el que se domina el valle de Vícar, parte del Poniente almeriense cubierto por el “mar de plástico” que forman los invernaderos, extendiéndose hasta encontrarse, en el horizonte, con el mar Mediterráneo.
El mirador cuenta con un banco y una escultura en forma de corazón que se ha convertido en uno de los elementos más fotografiados de Vícar.

Vuelta a Vícar por la Hoya del Prevenido
Tras disfrutar de las vistas en el mirador, regresamos hasta el cruce con la llamada calzada romana y caminamos por ella unos últimos metros hasta alcanzar de nuevo la carretera. Continuamos ascendiendo por el arcén izquierdo de la carretera hasta llegar a la primera curva. Desde este punto parte, por la derecha, una senda que debemos tomar.
El sendero atraviesa una ladera cubierta por un amplio espartal y vuelve a ofrecernos nuevas perspectivas del valle de Vícar y del propio pueblo, que queda a nuestros pies.

Poco después cruzamos un pequeño llano conocido como la Hoya del Prevenido. Al final de este espacio encontramos un cruce. Aquí abandonamos momentáneamente la senda principal para desviarnos a la izquierda durante unos 100 metros hasta alcanzar otro punto panorámico.
Desde este lugar hay vistas en dos direcciones: hacia un lado, La Envía, Aguadulce y el golfo de Almería, con el perfil de Cabo de Gata cerrando el horizonte; hacia el otro, la costa de Roquetas de Mar.

Tras disfrutar de este mirador, regresamos al cruce y retomamos la senda, que inicia un rápido descenso en zigzag. En este tramo cruzamos la carretera, aunque volveremos a encontrarnos con ella pocos metros después, en una curva. Allí giramos a la derecha, alejándonos definitivamente del asfalto y siguiendo el descenso.
La senda nos conduce hasta una rambla por cuyo margen caminaremos durante un tramo. Pasamos junto a un cortijo rodeado de cultivos y, tras bordearlos, llegamos a un cruce donde enlazamos de nuevo con el tramo de la Calzada Romana por el que habíamos ascendido al inicio de la subida. Ahora lo recorreremos en sentido descendente para continuar el regreso.
Entrada a Vícar por el barranco del Cura
Continuamos descendiendo suavemente, pasando junto a otra señal de la llamada Calzada Romana, hasta alcanzar de nuevo el barranco del Cura, por cuyo cauce puede circular agua.
A partir de aquí entramos de nuevo en las calles de Vícar, donde retomamos el recorrido entre sus estrechas vías decoradas con grafitis. Pasamos junto a la Fuente del Barranco y, tras unos últimos metros por el casco urbano, regresamos al aparcamiento donde finaliza la ruta.
No olvides…
Si tienes previsto recorrer este sendero, es recomendable leer con atención esta descripción antes de iniciar la ruta. Descarga el track en tu móvil o dispositivo GPS y, si es posible, lleva también el mapa impreso como apoyo. Para orientarte mejor, puede ser útil revisar previamente el álbum de fotos. Por último, no olvides consultar la previsión meteorológica antes de salir.




